La fotografía de viaje siempre es una fotografía más espontánea y emocional.

Viajar nos pone en un estado de satisfacción que nos permite observar todo desde un lugar totalmente distinto a la persona que vive en los lugares que uno visita.

La fotografía de viaje, tiene ese sabor dulce de poder llevarse el lugar o la situación al espacio de los recuerdos. De alguna manera la fotografía nos ayude a reconstruir y revivir las vivencias y emociones. También esta fotografía tiene la adrenalina de saber que uno no puede prepararla mucho, porque hay que seguir andando, sin poner mucha atención a cuál es el mejor momento del día, cuáles todos los encuadres posibles, etc.

Madrid, Julio de 2019

Casi al final de nuestro viaje por Europa en Julio de 2019 llegamos a Madrid, a recorrer y conocer un poco más esta ciudad que nos había maravillado en un viaje anterior, pero en el que no habíamos tenido mucho tiempo para disfrutar y caminar sus calles.

España tiene una relación muy estrecha con nosotros, los argentinos. Hemos mamado de ella su lengua y su pasado de una forma tan estrecha, como la de una familia. Nuestra sangre tiene sangre española y sangre de muchos lugares más, Argentina sigue siendo un lugar donde siempre son bienvenidas las personas de buena voluntad, y donde esta diversidad se hace presente en cada rincón de nuestro vasto país de manera muy diferente.

España, y en este caso Madrid, nos encanta, nos hace volver y nos muestra que podemos ser lo que queremos ser. Un país con tanta historia, tanta presencia y tanto legado para los que vendran.

Les comparto algunas capturas de nuestro paso por esta ciudad.

Edimburgo, Julio de 2019

Estuvimos en Edimburgo 4 días, al final del recorrido por Escocia

Es sin dudas una de las ciudades más pintorescas y mejor conservadas de Escocia. Sus calles están llenas de historias, de cuentos, leyendas y personas sumamente atentas y amables.

Fué la única ciudad que en este viaje, nos regaló un día de lluvia, unos reflejos hermosos en sus calles de piedras y en sus paraguas multicolores, debo ser sincero, esperábamos más días lluviosos, todos hablan de cómo llueve en estas zonas del planeta, pero a nosotros el sol se nos hacía muy encontradizo 🙂

Edimburgo puede parecer una ciudad oscura, eso lo muestran sus hermosas edificaciones de piedra volcánica, muy porosa y que absorve el smog de la ciudad y que la convierte por momentos en una ciudad un poco lúgubre, pero sus balcones se llenan de flores multicolores, sus calles se llenan de personas, y sus bares de chinchines, contrarrestando todo esa historia un poco oscura y del pasado, para hacerla una ciudad moderna y totalmente agiornada a la vida moderna.

Sus calles son para caminarlas. Existen hermosas escaleras escondidas por ahí, para subir, para bajar, existen esos callejones increíbles, nunca se sabe a dónde te van a llevar, a una aventura, a maravillarte los ojos, a un laberinto, a un escocés con su Kilt, o tocando su gaita, a un castillo o a una taberna. Es para andarla y andarla y disfrutarla con todos los sentidos.

Londres, Julio de 2019

Warwick – Castillo y sus alrededores, Julio de 2019

Birmingham, Julio 2019

Birmingham fué un destino no planificado en nuestra travesía, digamos que nos fué funcional al recorrido que queríamos hacer entre Londres y Dublin.

Birmingham es hoy en día una de las ciudades más grandes de Inglaterra y en su pasado, ha sido sumamente productiva, ya que participó en la revolución industrial y era un referente de trabajo y avance.

Cuando las condiciones de la industria fué cambiando, y se fué alejando de las grandes metrópolis inglesas, Birmingham tuvo que reacomodarse y fué perdiendo mucho de su poderío y status.

Birmingham nos hizo de pivote para conocer el resto de la campiña inglesa, de allí estábamos a pocos kilómetros de dos de nuestros más bellos destinos, Warwick y Morethon-In-Marsh. Les dejo postales de la ciudad.

Bahía 2016

Salta y Jujuy 2016

México 2009